

En el Cañón del Combeima, entre las montañas y aguas del Parque Los Nevados, nace nuestro café. Un proceso artesanal y consciente que captura en cada sorbo la esencia del campo colombiano !
Nuestros cafetales se encuentran entre los 1.500 y los 2.100 metros de altura, rodeados de plátanos, naranjos, limoneros y muchas otras especies que aportan sus sabores y ayudan a proteger el café durante cada etapa de su crecimiento.
Estos bosques también son el hogar de muchos de los animales que habitan las montañas y que, de una u otra forma, acompañan el crecimiento de nuestros cafetales.
Nuestro propósito es conservar y restaurar los bosques para que muchas de las especies que habitan las alturas andinas y tantas otras especies amenazadas puedan recuperar y conservar su hábitat natural.



Nuestros procesos son artesanales. Tenemos el compromiso de aprender, mejorar y explorar nuevas técnicas, pero también de no dejar de lado los aprendizajes y saberes ancestrales que han acompañado al café durante generaciones.
Creemos que esos saberes le aportan memoria, alegría y esperanza a cada proceso. Nos muestran que es posible hacer una producción controlada y cuidadosa, atendiendo cada paso y sin afanes, dándole tiempo a los tiempos.
Al final, esa paciencia se refleja en las notas y sabores del café, pero también en lo reconfortante de sentarse a disfrutar una taza.
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Cada café comienza mucho antes de llegar a una taza. Comienza en la tierra, en la planta, en las flores y en el cuidado de cada fruto.
En La Arkadia creemos que cada etapa tiene su propio tiempo. Por eso, seleccionamos los frutos con cuidado y acompañamos el café durante todo su proceso, desde la cosecha hasta el secado y la preparación.
Trabajamos de manera artesanal, aprendiendo de las nuevas técnicas sin dejar de lado los saberes que vienen de antes. Observamos, probamos y aprendemos de cada cosecha, porque el café también nos enseña.
Los diferentes procesos permiten que cada variedad exprese características propias, resaltando sus aromas, sabores y formas de sentirse en la taza.No buscamos hacer las cosas con afán. Creemos en darle tiempo a los tiempos, cuidar cada paso y dejar que el café encuentre su propia manera de hablar.
Al final, todo ese trabajo llega a algo muy sencillo: una taza de café para disfrutar, compartir y recordar de dónde viene.








